Noticias  

Nuevo escándalo de “vientres de alquiler”en Ucrania. Una madre de alquiler ucraniana se niega a entregar los niños gestados en su vientre a sus padres legítimos.

En estos últimos tiempos menudean los escándalos relacionados con la actuación de intermediarios ucranianos en el campo de la gestación subrogada o el comportamiento de las propias madres de alquiler que muy pronto revelan ser meras timadoras…
Entre las víctimas de tales engaños y de las ya proverbiales deficiencias del sistema judicial de Ucrania hay no sólo extranjeros sino también ucranianos, como es el caso de Ludmila y Alexander (http://www.jurconsult.ru/es/mass_media/tv/ort_pust_govorat/), con cuyo hijo se ha quedado la madre de alquiler aunque la ley prescribe que debe ser entregado a sus padres biológicos. Por lo que se refiere a extranjeros demasiado crédulos, hay gran número de penosos ejemplos. Baste recordar la todavía inconclusa batalla que desde hace tres años sostienen en los tribunales los esposos estadounidenses Jeanette Runyon y Michael Woolslayer para se les devuelva a la pequeña Victoria, su “hija probeta” que les fue ilegalmente arrebatada y entregada a una pareja ucraniana (http://www.surrogacy-ok.com/news/index.php?subaction=showfull&id=1283849197&archive=&start_from=&ucat=&), o de los belgas Peter Meurrens y Laurent Ghilain, cuyo hijo Samuel fue retenido en la frontera ucraniana (https://surrogacy.ru/es/news/news4.php), o el de los esposos franceses Lieuroc a quienes también separaron en la frontera ucraniana de sus dos hijas mellizas recién nacidas (https://surrogacy.ru/es/news/news8.php).
He aquí una de las cartas recientes, verdadero grito del alma de una pareja que soñaba con llegar a ser padres en Ucrania y cuyo sueño se ha truncado en pesadilla en la que han perdido a sus hijos recién nacidos y su fe en la gente, sin hablar ya de la apreciable cantidad de dinero invertida en el programa de maternidad subrogada. Como les ha ocurrido ya a buen número de aquellos que desean ser padres, han sido engañados y traicionados por quienes buscaban únicamente sacarles todo el dinero de que disponían. Carecen ya de recursos para iniciar otro programa de procreación. Los timadores ucranianos y la indiferencia de los funcionarios les han robado la oportunidad de ser padres.

Somos un matrimonio italiano que nos dirigimos a una agencia ucraniana para llevar a cabo un programa de gestación subrogada. Tras el nacimiento de los niños la madre de alquiler registró a los recién nacidos como hijos suyos y se negó a entregárnoslos. Para hacer valer nuestros derechos, recurrimos entonces a la justicia, pero durante la vista de la causa la madre subrogada y su marido declararon que los niños eran hijos suyos y el juez no dispuso que se practicara la prueba de ADN. De resultas no hicimos más que perder el tiempo en reunir documentos inútiles (como si se tratara de un caso de adopción). Posteriormente volvimos a presentar una querella judicial en Bar (donde vive la madre de alquiler) y otra en Vinnitsa (donde nos encontramos temporalmente establecidos). Se inició una investigación y el fiscal autorizó que se efectuara la prueba de ADN. La madre subrogada y su marido dieron por escrito su consentimiento para la prueba pero luego no se presentaron (los citaron dos veces).

Luego la madre de alquiler relató en un espacio de la TV ucraniana su experiencia de participación en el programa de gestación subrogada y contó todo un cúmulo de mentiras. Dijo que se había visto obligada a registrar el nacimiento de los niños dos meses y medio después del parto, porque nadie había asumido la patria potestad de los bebés y temía que les extrajeran órganos para venderlos. ¡Mentira! El mismo día en que los niños vinieron al mundo, nos encontrábamos en Ucrania. Yo enseguida acudí a la casa de maternidad, le llevé ropa de bebé, biberones, pañales desechables y otras cosas de primera necesidad. Además, pagué hasta 700 grivnas por semana por el mantenimiento de los niños en la maternidad. Y ella, como supimos después, resulta que registró el nacimiento a los pocos días de dar a luz (para comprobarlo basta con dirigirse al correspondiente Registro Civil) y seguidamente, el 23 de noviembre, presentó los documentos para cobrar el subsidio de maternidad (tenemos copia de esos documentos).

Por los abogados supimos que la agencia a la que nos habíamos dirigido, no había firmado ningún contrato con ella ni con su marido. Después del parto pidieron que les pagaran más. Dicha agencia, sin contar para nada con nosotros, rechazó esa demanda y nos obligó a presentar una querella en el Juzgado de Bar. Resultó que todo estaba amañado. Los abogados designados por la agencia para atendernos y con los que ni siquiera había formalizado un contrato, daban largas al asunto pues ya habían cobrado el dinero que les correspondía en el marco del programa (disponemos de los correspondientes recibos). Al cabo de cinco meses comprendimos que nos estaban engañando y optamos por cambiar de letrados. Nuestros nuevos abogados son buena gente pero avanzan muy despacio. Por supuesto, nos gustaría contar con un apoyo más efectivo.

De este modo, hace ya 9 meses que nuestros hijos se encuentran “al cuidado” de la madre de alquiler, que los tiene como recluidos en casa, sin que haya salido una sola vez a pasear con ellos por la calle.

¿Cómo puede ocurrir que una madre de alquiler se burle de todos, e incluso de la ley? ¿Por qué nadie interviene para restablecer la justicia? Y, en particular, ¿por qué el servicio de protección social no toma cartas en este asunto y no interviene poniendo a los niños al cuidado de algún establecimiento especializado, hasta que la justicia emita el fallo pertinente? No sé si ustedes podrán ayudarnos. Espero que sí. Lo que nos está ocurriendo nos parece totalmente injusto. ¿Dónde está la fuerza de la ley? ¿Cómo lograr que se aplique el artículo 123? ¿O es que todas esas bellas estipulaciones no son más que papel (higiénico) mojado? ¿O toda una trampa?







Noticias