Maternidad Subrogada

Виктория Заева

La Médico jefe de la Clínica MA-MA, Victoria Zaeva, cuenta los pormenores de la maternidad subrogada.

La historia de la maternidad subrogada, probablemente, se inició en tiempos remotos antes de nuestra era. Una leyenda dice que una Divinidad trasladó a un bebé, el futuro Gran Héroe, del útero de una villana a el de la reina. Por lo menos, así lo narra un fresco en un templo hindú.

En la historia moderna ese tipo de asistencia a cónyuges estériles existe ya más de 15 años. El primer éxito fidedigno en este terreno remonta a 1989, cuando nació el primer niño gestado por una madre de alquiler. En Gran Bretaña a duras penas se logró convencer al Comité de Ética de que la mujer necesitaba ayuda específica de una pariente suya, a cuyo útero fueron transferidos embriones genéticamente ajenos procedentes de su hermana y cuñado.

Por esto entre las mujeres que consintieron en gestar un niño ajeno hay muchas parientes o amigas íntimas. No obstante, no hay pocas "voluntarias" extrañas que lo hacen, en parte, por ganar dinero, en parte, por el deseo noble de ayudar a parejas infértiles.

Por supuesto, es deseable que la mujer dispuesta a ser madre de alquiler tenga una edad no superior a 35 años y al menos un niño sano.

Entonces, ¿quién debe recurrir a una madre sustituta?

A veces, la gestación subrogada es la única posibilidad de tener su propio hijo para las mujeres que han sufrido intervenciones operatorias previas. Así, la ausencia del útero puede deberse a que fue extirpado a causa de un mioma, hemorragia del parto, etc.

Con frecuencia tienen que pensar de una madre sustituta las mujeres con el útero deformado o afectadas por enfermedades graves que pueden impedir el desenlace favorable del embarazo.

Además, hay un contingente de mujeres a quienes médicos transfirieron al útero buenos embriones reiteradamente. iY TODO EN VANO!

En muchos países este programa está prohibido, entre otras, por razones religiosas. En Rusia el régimen jurídico del alquiler de vientres está consignado en el Código de Familia. El hecho es que, de acuerdo con la legislación vigente, la madre sustituta tiene el derecho preferente de decidir el destino del bebé. O sea, según la Ley, la mujer puede guardar para sí al niño, sin que se pueda hacer algo al respecto (Código de Familia, de 8 de diciembre de 1995, sección IV, capítulo 10, artículo 51, punto 4, segunda parte). Los derechos de los padres genéticos solamente se reconocen después de que la madre sustituta haya abdicado del derecho propio (artículo 52, allí mismo). Los aspectos médicos por ahora presentan un orden no comprensible hasta el final.

Como se ve, en esa situación están involucradas varias personas: los padres genéticos y la madre de alquiler. La última puede tener una familia y distintas obligaciones ante sus parientes. Por ello, pese a que las partes consignan su conformidad por escrito, la decisión puede cambiarse. Más aún, la Ley admite tal desarrollo de los hechos. Sucede que a veces la pareja desiste de su propósito de tener un hijo común y el embarazo que haya sido logrado en sus intereses se interrumpe. Otro punto importante consiste en que encontrar una mujer verdaderamente sana no es nada fácil. De acuerdo con las estadísticas, casi la mitad de las madres de alquiler tienen algún problema de salud, por pequeño que sea. Desgraciadamente, no se puede excluir del todo el riesgo de que se agrave una patología crónica previa o que aparezca una nueva enfermedad debido al debilitamiento del sistema inmune durante el embarazo.

Según estadísticas, empleando dicha técnica la probabilidad de quedar embarazada es igual a la que se obtiene a través del método tradicional de fecundación extracorpórea e incluso la supera, es decir, asciende a un 30% o más. Se ha notado que la capacidad de adaptación embrionaria es mayor en el útero de la madre de alquiler, a menudo se producen embarazos múltiples. Por supuesto, tal embarazo supone un mayor riesgo para la gestante. Por extraño que parezca, existe una probabilidad de que una madre de alquiler sana que ha pasado la selección tenga un embarazo extrauterino (de un 2%).

De lo cuidadoso que haya sido llevada la gestación depende el futuro del neonato, su salud psíquica y física. Como ustedes comprenden, en la madre sustituta pueden surgir sentimientos maternos hacia el niño que está gestando y le será psicológicamente difícil entregarlo a sus padres genéticos. No obstante, hay casos cuando madres de alquiler vuelven a participar en esos programas. Naturalmente, muchas de ellas están interesadas en el cumplimiento de los compromisos asumidos.

Cabe destacar, que todos los miembros del programa de maternidad subrogada están concientes de que deben superar muchas dificultades, incluso las psicológicas. La concepción y el llevar la gestación a término requieren muchos gastos y el cambio del ritmo normal de vida. No se debe limitar demasiado a la madre de alquiler, ya que ello puede generar desconfianza. Hay que recordar que su instinto materno puede ser tan fuerte y la desconfianza hacia la pareja conyugal tan grande que después del nacimiento del niño la madre sustituta pondrá en duda si los padres genéticos son capaces de cuidar y criarle correctamente y, por lo tanto, si se puede entregarles el niño. A veces los padres genéticos confían plenamente en la madre de alquiler, sólo ayudándole económicamente sin exigir pruebas de que guarda el régimen prescrito y observa las recomendaciones del médico.

El programa de maternidad subrogada es capaz de resolver problemas sociales de gran trascendencia, dado que a los servicios de madres de alquiler recurren personas condenadas a la infertilidad absoluta. A estos bebés les esperan y les quieren muchísimo...

Sin duda alguna, todas estas personas merecen el más sincero respeto, admiración y ayuda.

Victoria ZAEVA (Fuente: Clínica MA-MA)