Noticias  

SURROGACY.RU sigue investigando la situación crítica que se ha formado en Ucrania en torno a los “vientres de alquiler”. En esta ocasión hemos contactado con una pareja italiana, la cual –a diferencia de Jeanette Runyon que acusa a un centro de reproducción asistida– ha sido víctima de intermediarios y estafadores ucranianos. No obstante, los italianos continúan la lucha por recuperar a su hija que se encuentra en manos de la madre de alquiler. Algunos nombres se han omitido o han sido sustituidos por otros ficticios por razones de confidencialidad, ya que la pareja italiana mantiene aún las esperanzas de abandonar Ucrania junto a la menor.

UCRANIA: 'PARAÌSO REPRODUCTIVO' SE VUELVE UN INFIERNO PARA UNA PAREJA ITALIANA
Una entrevista en exclusiva con la Señora Rossi

SURROGACY.RU: Señora Rossi, ustedes llegaron a Ucrania para ser padres mediante la gestación por sustitución. ¿Por qué decidieron recurrir a un vientre de alquiler? ¿Y por qué optaron por Ucrania?

Decidimos recurrir a los servicios de una madre de alquiler después de que se me practicara una histerectomía. Tras haber recabado información sobre el tratamiento médico y los aspectos legales de la maternidad subrogada, nos pareció que Ucrania es una buena opción: no está muy lejos de la Unión Europea y es bastante económico el precio del proceso. No es que no tuviera ganas de quedarme embarazada, optando por alquilar un vientre. Al contrario, lo alquilamos para poder tener hijos.

SURROGACY.RU: Cuéntenos, por favor, sobre su programa de gestación subrogada. ¿Cómo se enteraron del centro de reproducción asistida? ¿Cómo llegaron a conocer a la madre de alquiler?

Nos pusimos en contacto con esta agencia a través de Internet. Al poco tiempo, nos llamó una muchacha que se presentó con el nombre de Sara. Ahora sabemos que en realidad se llama Vania. Nos dijo que vive en Toscana. Añadió que fue una de las primeras clientes de esta agencia de vientres de alquiler. (Actualmente Vania se presenta a los nuevos clientes con el nombre de Claudia).

Concertamos una cita y viajamos a Ucrania para obtener la información detallada del programa y hablar con los médicos del centro de reproducción. En el aeropuerto nos recibieron el conductor de la agencia y Nina, una moldava que hablaba italiano y que se presentó como dueña de la agencia. Nuestra visita a Ucrania duró 5 días.

En aquella ocasión nos llevaron a la clínica de salud reproductiva donde tuvimos una cita con Galina, la médico. Nos expuso de una forma muy detallada los aspectos médicos del programa, apuntó nuestros nombres y datos médicos en un formulario especial, hizo fotocopias de las analíticas que habíamos hecho antes de viajar a Ucrania y del seminograma de mi marido. Firmamos un contrato con la clínica que la facultaba para dar inicio al programa utilizando ovocitos de una donante anónima (aunque en nuestro caso no era necesario) y los servicios de una madre de alquiler, a la que serían trasladados nuestros embriones. Toda la documentación estaba redactada en dos idiomas, en ucraniano e italiano.

Para finalizar las gestiones nos reunimos con un señor que dijo ser administrador de la agencia de vientres de alquiler. Firmamos un contrato con la agencia y le realizamos el primer pago de 7.000 euros. Ahora nos damos cuenta de que el contrato era nulo de pleno derecho porque llevaba estampado un sello falso. Sin embargo, aquel día se nos entregó un recibo con el sello ficticio.

Le pedimos a la agencia que nos organizaran una cita con la madre de alquiler. Nos dijeron que tenían que hablar con dos o tres muchachas para escoger entre ellas a la más idónea. Se suponía que nos la iban a presentar otra vez, cuando se realizara la transferencia embrionaria y llegáramos a Ucrania para que mi marido aportara el semen. Ahora estamos convencidos de que los responsables de la agencia nunca se han entrevistado con las madres de alquiler. No disponen de los datos sobre la salud psíquica de las muchachas ni tienen otra información sobre ellas. Lo único que les interesa es 'captar' a las mujeres que se encuentren en una deplorable situación económica, necesiten dinero o estén sin trabajo.

Dentro de un mes, a finales de noviembre, un encargado de la agencia nos envió un correo electrónico para informarnos de que se había puesto en marcha nuestro proceso y de que era necesario volvernos a Ucrania. ¡Nos avisaron apenas tres días antes de que mi marido debiera presentarse para aportar el semen! Usted no puede imaginar las dificultades a las que tuvimos que enfrentarnos: conseguir una baja laboral, reservar los billetes de avión. Al fin y al cabo, logramos comprar dos billetes de primera clase.

Cuando llegamos a Ucrania, nos llevaron a un hotel (la agencia tiene dos casas de campo para sus clientes, pero ambas dejan mucho que desear). En la fecha establecida fuimos a la clínica para que mi marido aportara el semen. Teníamos ganas de darnos cita con la madre de alquiler, pero nos dijeron que no había venido. En la clínica nos volvieron a asegurar que nuestro programa de procreación se iba desarrollando de maravilla y que la madre subrogada y su esposo ya habían firmado toda la documentación necesaria. Ahora sabemos que no se formalizó ningún contrato con la madre subrogada ni con su marido. Sólo después de nacido el bebé, se les habría presentado para firmar el contrato firmado por nosotros al inicio mismo del programa. A propósito, el equipo de otro centro de reproducción fue más respetuoso con las leyes: la hicieron firmar todos los documentos a la madre de alquiler y los registraron ante un notario público.

Durante aquella visita les desembolsamos una cantidad de 6.000 euros, recibiendo un justificante de pago estampado con el mismo sello falso.

Dentro de una semana, cuando ya estábamos en Italia, nos llegó un parte médico y un programa de transferencias embrionarias. Lamentablemente, la primera transferencia no tuvo éxito.

A finales de febrero nos llamaron desde la clínica para informarnos de que debíamos estar en Ucrania a primeros de marzo. ¡Siempre nos avisaban en el último momento! Dado que en aquel entonces estuve en un viaje de negocios, tuvimos que aplazar nuestra visita a Ucrania. No pudimos viajar antes de finales de abril.

Una vez en Ucrania, mi marido aportó el semen. Sin embargo, lo hizo en otro centro de reproducción (a propósito, una buena clínica con el personal muy amable). La agencia argumentó este cambio de clínica por su deseo de mejorar el nivel de servicios a sus clientes (en realidad, la clínica inicial se negó a seguir trabajando con nosotros). Apenas dos semanas después de regresar a casa, recibimos un correo de Nina: la prueba de embarazo dio positivo. Se me salen las lágrimas cuando me acuerdo de aquel momento de enorme alegría y lo contrasto con lo decepcionado que estoy ahora.

De vez en cuando y en total, en cuatro ocasiones, Nina nos informó sobre la evolución del embarazo y las pruebas realizadas. Nunca me envió una imagen ecográfica ni resultados analíticos. Como Nina no se preocupaba de tenerme informada, era yo la primera en escribirle para ponerme al día. Al término del primer trimestre de gestación abonamos a la agencia 6.000 euros.

Una tarde recibimos una llamada de Nina que nos urgió a ir a Ucrania. Hasta ahora no sé cómo logramos hacerlo. Fue todo un día de carreras para no perder el avión que salía rumbo a Kiev al día siguiente. Nada más llegar nos dijeron que la gestante había ingresado en un hospital y que estaba a punto de dar a luz.

Nació una niña. De inmediato la trasladaron a un hospital de la ciudad vecina, en el que había equipos especiales para bebés prematuros, y la colocaron en una incubadora.

Sólo hace poco nos hemos enterado de que el parto fue inducido cuando la madre de alquiler apenas tenía 28 semanas de gestación.

SURROGACY.RU: ¿Quién se hacía cargo de la organización de su programa de procreación y de los aspectos legales del mismo? ¿Por qué ustedes no acudieron a un bufete de abogados especializado?

Nuestro programa estaba a cargo de Nina quien actuaba de forma superficial e irresponsable. Frecuentemente tuve que escribirle yo misma para ponerme al día, pero ella nunca me contestó. Una vez me escribió que estaba muy ocupada y no tenía tiempo para complacer todos mis caprichos. No contratamos a un bufete porque Nina nos dijo que la agencia disponía de abogados propios. Aquel día en que firmamos el contrato nos presentaron a un empleado suyo, diciendo que era abogado y que podíamos hacerle cualquier pregunta que deseáramos para disipar nuestras dudas. La primera interrogante que le formulé fue: ¿Puede ocurrir que la madre de alquiler se niegue a entregarnos al bebé? Me aseguraron que ello era imposible porque a nadie le interesa hacerse cargo de un hijo ajeno, que las madres de alquiler pasan una rigurosa selección, que las leyes ucranianas son muy explícitas y que el artículo 123 defiende los derechos de los promotores de la gestación por sustitución.

SURROGACY.RU: Los programas de maternidad subrogada pueden ser muy costosos. ¿Por cuánto les salió? ¿Cómo lograron ustedes reunir toda esa cantidad?

En total, pagamos 30.000 euros, sin contar los gastos de viaje, los billetes de avión y el alojamiento. Ganamos este dinero trabajando y ahorrando. Además, hay que sumar el alojamiento y las comidas que llevamos pagando durante casi un año, los honorarios de los abogados, etc. ¿Puede imaginar cuánto dinero hemos gastado? Si hubiéramos ido a otro país para alquilar un vientre, habríamos pagado la misma cantidad, habríamos evitado tantos problemas e impedimentos y habríamos ahorrado dinero.

La situación aún queda sin resolver. Antes de que me pusiera en contacto con un despacho de abogados especializado en maternidad subrogada, todo el mundo trataba de sacar provecho de nuestra penosa situación, llevarse nuestro dinero sin prestarnos ayuda alguna.

SURROGACY.RU: Usted recurrió a la donación de óvulos. Por lo tanto, ni usted ni la madre de alquiler tienen relación genética con la niña.

Es así. Mi intención era utilizar mis propios óvulos, pero me recomendaron recurrir a una donante para obtener un mejor resultado. La madre de alquiler no tiene ningún vínculo genético con la niña. Se da clara cuenta de ello y hasta lo confesó por TV ucraniana.

SURROGACY.RU: Su hija nació en noviembre de 2010. ¿Qué ocurrió después?

Luego pasó algo increíble. Ahora se lo voy a contar. Espero que usted no tenga prisa porque es una historia muy larga que comenzó hace casi un año y todavía está lejos de acabarse.

Pues como he dicho, una vez nacida, nuestra hija fue llevada a un hospital especializado. Dentro de tres días mi marido y yo nos trasladamos a aquella ciudad. Un día antes me llamó Nina para informarme de que la bebé permanecía en el hospital junto a la madre de alquiler, ya que alimentándose con lecha materna tendría más chances de sobrevivir. Yo estaba en desacuerdo con esta decisión, pero Nina me aseguró que podría alimentar a la hija yo misma, evitando así sus contactos con la madre de alquiler. Sin embargo, todo salió al revés.

Nada más llegar pedí que me llevaran al hospital para ver a la hija. La vi en una incubadora: hermosa, pequeñita e indefensa. Se parecía mucho a mi marido. Me enamoré de ella enseguida. La niña estaba esperando que su mamá y papá la acogieran y llevaran a casa para cuidarla y mimarla. Pero ello resultó imposible debido a la mala gestión y la flojedad de las leyes ucranianas, a la falta de profesionalismo, moral y conciencia de los jueces que componen el Juzgado de la ciudad en la que nació la niña.

Aquella vez me di cita con la madre de alquiler, la cual al instante me pidió dinero para costear su estancia en el hospital y su alimentación. Creyendo que todo estaba controlado, le di 700 grivnas para una semana. También le entregué lo que había traído para la pequeñita: pañales, biberón y otras cosas. Desde el principio la situación me pareció muy rara: me negaron la entrada al departamento en el que permanecía internada mi hija y me quedé en el rellano de la escalera, adonde llegó la madre de alquiler para hablar conmigo. Sólo pude ver a la hija a través de la puerta.

La madre de alquiler me dijo que no debía visitar cada día el hospital ni hablar con los médicos para que no se dieran cuenta de que soy extranjera, porque en el hospital trabajaba su tía que no tenía ni idea sobre la implicación de su sobrina en una gestación por sustitución. También dijo que iba a cuidar a la niña ella misma. Usted no puede imaginar mi inquietud y desilusión: mi hija estaba en manos de personas extrañas. Poco después me enteré de que no había ninguna tía: simplemente la madre subrogada no quería dar lugar a sospechas de que había alquilado su vientre.

Muy preocupada, llamé a Nina, dueña de la agencia de vientres de alquiler, la cual dijo que todo estaba controlado y que nadie iba a sustraernos a nuestra hija. Durante 10 días seguí visitando el hospital, siempre en horas avanzadas de la tarde. Miraba a mi hija desde el rellano de la escalera, evitando producir ni un solo sonido. Me sentía como si fuera una ladrona. Semanalmente yo pagaba 700 grivnas para costear el internamiento hospitalario de la madre de alquiler, aparte de comprar fármacos para la pequeñita.

Cada vez que yo llegaba al hospital, la madre de alquiler ponía cara de pocos amigos y trataba de echarme cuanto antes, sin decirme algo sobre el estado de salud de mi hija. Mi inquietud iba en aumento con cada visita al hospital. Cuando pedí a Nina que nos diera cita con el administrador de la agencia, me respondió que no lo veía necesario y que debíamos tener paciencia porque la niña estaba creciendo, lentamente pero creciendo. En aquella ocasión transferimos 14.000 euros a una cuenta abierta a nombre de Nina en un banco moldavo. Todas nuestras desgracias comenzaron cuando exigí una entrevista con el médico que trataba a nuestra hija.

SURROGACY.RU: ¿Es posible que con todo ello se pretenda entregar a su hija a una opulenta pareja ucraniana con ganas de adoptar a un bebé sano?

Fue una de nuestras hipótesis iniciales. Luego nos enteramos de que en la ciudad donde reside la madre subrogada había un grupo delictivo que deseaba tener su parte en las ganancias de la agencia de vientres de alquiler, al menos cuando ésta contrataba a muchachas locales. Los del grupo intentaban hacernos pagar una cantidad extra, aparte de aquella que habíamos abonado a la agencia. Algo entre 40.000 y 50.000 euros. Era un verdadero chantaje, una extorsión como cuando se secuestra a una persona. Y esto fue lo que sucedió al fin de cuentas.

Supuestamente esta pandilla estaba formada por un médico, la abogada de la madre de alquiler, un tal Vladimir cuyo apellido desconozco, un agente de policía y, obviamente, algún funcionario público de aquella ciudad. El dinero es la fuerza motriz de toda esta historia. La madre de nuestra madre de alquiler complicó aún más la situación al reclamar al Estado una prestación económica por nacimiento del segundo hijo. Se les asignaron unos 6.000 euros. Para percibir la prestación la madre subrogada y su marido proporcionaron datos falsos a las autoridades declarando que es hija suya. Es decir, engañaron al Estado. ¿Cómo pueden justificarse ahora ante las autoridades ucranianas? De poco valdría que devolviesen el dinero, porque cobraron algo a lo que no tenían derecho, aparte de falsificar la partida de nacimiento.

Ahora la única solución para ellos es hacernos renunciar a la hija. Si renunciamos, se guardarán el dinero y, dentro de pocos meses, llevarán a la niña a un orfanato diciendo que están parados, tienen otros hijos y no pueden mantener a un bebé más. Sería un final trágico de la historia, si no siguiéramos luchando por nuestra hija para darle una vida feliz y tranquila.

Actualmente en aquella ciudad hay otra pareja italiana que se ha visto en una situación parecida. Sus mellizas nacieron en septiembre pasado y fueron registradas como hijas de la madre subrogada y de su esposo. Estos italianos también fueron objeto de extorsión por parte del mismo grupo delictivo. Sin embargo, su situación es aún más desastrosa, ya que una de sus hijas no sobrevivió. Y lo más terrible es que, pasado un mes desde la muerte de la bebé, nadie se dignó a retirarla de la morgue y darle sepultura. La madre de alquiler y su marido no tienen ganas de retirarla, mientras que la pareja italiana no lo puede hacer por no ser reconocidos como padres.

SURROGACY.RU: ¿Qué impresión le da a usted el sistema jurídico de Ucrania?

Nunca he visto un sistema más absurdo y antidemocrático que el ucraniano. Aunque tengas toda la razón del mundo, aquí nadie te escuchará ni echara una mano sin que le untes. Es una vergüenza que nuestra hija siga en manos de estas personas deshonradas. Es una vergüenza que aquí se atropellen los derechos humanos. Ucrania desea ingresar en la Unión Europea. Tal y como están las cosas, creo que es imposible. Primero, los ucranianos tienen que cambiar su comportamiento. Y segundo, cuanto más lejos estén de los europeos, mejor para nosotros.

SURROGACY.RU: ¿Ha recibido alguna asistencia de parte del Consulado italiano?

Ninguna. Los funcionarios consulares saben que no puedo contar con su ayuda debido a la Ley 40/2004 que sólo rige dentro de Italia. Así que nosotros, los italianos, no cometemos delito alguno cuando recurrimos a la gestación por sustitución en un país donde está permitida esta técnica, pues estando allí nos sometemos a las leyes del Estado receptor.

SURROGACY.RU: Señora Rossi, describa por favor su día a día en Ucrania. ¿Dónde vive usted? ¿Quién le ayuda?

Actualmente resido en la ciudad donde nació mi hija. De vez en cuando me visita mi marido, cuando tiene la oportunidad de viajar a Ucrania. Hemos alquilado un apartamento. Pagamos una renta mensual esperando cada vez que este pago sea el último. Dos o tres veces a la semana llamo a mis abogados para saber si hay novedades. Por lo demás paso el tiempo de diferentes maneras: me gusta pasear por las calles y soñar con que triunfe la justicia y nadie más se ponga en mi camino. La muchacha que siempre me ha echado la mano trabaja como traductora de italiano. Para mí es como una hermana.

A diferencia de ella, la agencia de vientres de alquiler nos abandonó a nuestra suerte inmediatamente después de cobrar el dinero. Ni siquiera nos llamaron para interesarse por si habíamos recuperado a la hija. Se esfumaron como verdaderos ladrones. Imagínese, los dos últimos pagos los realizamos para obtener el certificado de nacimiento, en el que deberíamos constar como padres, y el pasaporte de nuestra hija. Los encargados de la agencia se apropiaron de nuestro dinero y no iban a hacer absolutamente nada. Al darse cuenta de lo complicado de nuestra situación, se esfumaron.

SURROGACY.RU: ¿Ha tenido usted la posibilidad de ver a la niña? ¿Existe tal posibilidad ahora?

Como he dicho, inmediatamente después de nacida, mi hija fue llevada a la ciudad vécina donde hay hospital especial para bebés prematuros. Yo también me trasladé hacia allá y pude visitar diariamente a mi hija durante dos semanas. La madre de alquiler no quería que yo visitara el hospital y siempre me creaba muchísimas dificultades. Pero yo no dejaba de ir de visitas porque tenía que saber cómo estaba mi hija suspendida entre la vida y la muerte. Cada vez que llegaba al hospital, la madre subrogada y su marido me pedían dinero para la alimentación o para la niña. Desde los primeros de diciembre la situación se empeoró aún más.

Ya no se me permitió visitar a la hija. No la vi hasta finales de marzo cuando la madre de alquiler y su marido aparecieron en un programa de TV dedicado a la maternidad subrogada. Los dos anunciaron que se vieron obligados a registrar a la niña como hija suya y llevarla a su hogar porque nadie les había pagado la retribución ni había reclamado patria potestad sobre la menor. Todo fue mentira. Cuando vi a mi hija por la TV, se me hizo un nudo en la garganta. No puedo olvidar sus tristes ojos: estaba tumbada en su cuna y la alimentaban con un biberón. La madre de alquiler y su marido, con caras ensombrecidas para que no les reconocieran, mostraban a la niña frente a las cámaras en su afán de crearnos problemas.

Aquella escena fue un desastre para mí. En varias ocasiones traté de acudir a los Servicios Sociales que, habiendo enterado ya de nuestro caso, me dijeron que yo no era madre, es decir, no era nadie para la niña. Me lo dijeron a pesar de que tengo documentos que testimonian que el nuestro ha sido un proceso de gestación por sustitución, sin hablar de la confesión hecha por la madre subrogada en el programa televisivo. Esto me parece una vergüenza porque todo el mundo conoce la verdad pero nadie quiere hacer nada. A veces me preguntaba cómo se habrían sentido ellos mismos, si su hijo se hubiera encontrado en una situación semejante, o cómo se portarían si yo fuera ucraniana. De todos modos, los servicios sociales eran muy cautelosos. Sólo defendían a la madre subrogada, en vez de actuar en los intereses superiores de la menor.

También les pedí que trasladaran a la niña a una casa-cuna u otra institución pública para que yo pudiera visitarla diariamente, pero esta petición tampoco fue atendida. Al contrario, a nadie le importaba que la pequeñita fuese creciendo en un ambiente impropio, estando a cargo de las personas que no eran sus padres y sólo buscaban el mejor momento para entregarla a alguien o abandonarla, condenándola a una vida sin esperanza ni alegría. ¿Sería posible que no se dieran cuenta de los daños psíquicos que causaban a la niña? ¿Sería posible que los empleados de los Servicios Sociales no hubieran estudiado psicología y pedagogía? Más fácil es fingir que no pasa nada, no actuar, inventar excusas o buscar pretextos para alargar los trámites esperando que me vaya a resignar. No entiendo cómo su conciencia les permite portarse de esta manera y vivir a cuerpo de rey. Jamás voy a entenderlo porque nací en otro país.

SURROGACY.RU: ¿Ha reclamado asistencia a políticos italianos o ucranianos? ¿Qué es lo que usted espera de ellos?

Los políticos italianos no pueden tomar cartas en un asunto que tiene lugar en Ucrania. He escrito una petición al Presidente ucraniano rogándole nos ayude. Ya llevo siete meses sin recibir una respuesta. Me he dado cuenta de que nadie va a ocuparse de nuestros problemas ni va a defendernos, porque somos extranjeros. Pero a todos les gusta el dinero que traen los extranjeros.

En realidad es una vergüenza: hace 4 meses la madre subrogada confesó por televisión que había alquilado su vientre, registrando a la nacida como hija suya, y que nosotros le exigíamos que nos devolviera a la niña. Pero nadie reaccionó. Nuestra situación no le interesa a nadie, incluyendo a los políticos. Hoy se habla mucho de la democracia y la justicia. ¿Pues dónde están? Seguramente que no en Ucrania. Es un país en el que no existe la ética profesional, sin hablar de los principios morales. Parece increíble, pero no había ni un político o legislador que nos tendiera la mano solidaria y sirviera de ejemplo para los demás.

SURROGACY.RU: ¿Quién podría estar detrás de toda esta farsa?

Detrás están el dinero y las personas deshonestas sin conciencia ni moral. También el grupo delictivo que quiere sacar su provecho. Fueron ellos quienes, habiendo atemorizado a la madre subrogada, la obligaron a llevarse a la niña e inscribirla en el Registro Civil como hija propia. La situación se vio agravada debido a la ignorancia y el afán por el dinero de la madre subrogada y de su familia. Dos o tres semanas después de que naciera la bebé, el marido de la madre de alquiler presentó a las autoridades la documentación para percibir la prestación económica por nacimiento, declarando que los padres de la niña eran él y su esposa. Para conseguir sus objetivos falsificaron la partida de nacimiento.

Mientras tanto, a los integrantes del grupo delictivo ni se les pasaba por la cabeza la idea de derrota. Hacían todo lo posible para que perdiéramos tiempo en los trámites judiciales: sobornaban a la gente, nos ponían pegas para hacernos rendir. Aconsejaron a la madre subrogada que fingiera ser madre amante, le compraron un cochecito, pañales, etc. Sin embargo, los pandilleros temían que sus nombres salieran a la luz pública, una vez que la madre de alquiler y su marido fueran detenidos e interrogados por cargos de falsificación de documentos, falso testimonio, fraude al Estado y secuestro con fines de extorsión. Así que la única salida que veía el grupo delictivo era hacernos renunciar a nuestra hija y volver a casa. Acto seguido, la madre de alquiler llevaría a la niña a un orfanato y diría que no tenía medios para mantenerla.

Pero sus planes se fueron al traste: nuestra hija no hacía falta a nadie. Todos querían dinero, mucho dinero. No obstante, la culpa principal la tiene la agencia de vientres de alquiler que nunca formaliza contratos con las madres subrogadas para evadir impuestos y ahorrar en todo: abogados, notarios y seguros médicos. Aunque a nosotros, los padres biológicos, nos asegura que todo se hace de “estricta conformidad con las leyes”.

SURROGACY.RU: ¿Cuál es su estrategia actual para recuperar a la hija?

La única vía que he considerado y considero factible es buscar la justicia a través de los tribunales. Hace poco se abrió un nuevo proceso judicial. La primera audiencia se realizará a mediados de octubre. Francamente dicho, no puedo entender por qué el magistrado se demora tanto en emitir una sentencia a nuestro favor y autorizar una prueba de ADN, puesto que le he presentado los documentos expedidos por el centro de reproducción, en los cuales consta que hemos recurrido a un programa de gestación subrogada, y la confesión de la madre de alquiler hecha ante las cámaras. Sería absurdo hacernos malgastar el tiempo y esperar que nos fuéramos de Ucrania. No dejaré a mi hija en manos de estos embusteros e iré hasta el final, aunque tenga que acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

SURROGACY.RU: El proceso judicial se alarga sobremanera. ¿Para qué se hace esto?

En Ucrania somos extranjeros y, por tanto, nos sentimos incómodos. Sólo nos sentimos seguros cuando tenemos suficiente dinero. No tenemos derecho a quejarnos. A nadie le gustaría estar implicado en un escándalo, especialmente si uno tiene algo que ocultar. En este sentido, la agencia de vientres de alquiler no es una excepción. El magistrado encargado del primer proceso judicial actuó en connivencia con la abogada de la madre de alquiler, así como con nuestros abogados anteriores que sólo se burlaban de nosotros. Nuestros abogados nos cobraban el costo de gasolina y los viáticos argumentándolo con la necesidad de viajar a donde vive la madre de alquiler para realizar pesquisas. Luego nos informaban de qué se habían enterado en sus viajes. Un día hasta inventaron que el magistrado autorizó la prueba de ADN. El motivo era el dinero y, tratándose de los jueces, el miedo de arruinar su carrera.

Ahora nadie tiene ganas de salir en nuestra defensa porque todos temen perder algo. Temen que estalle un escándalo mayúsculo porque lo que han hecho es, por poco decir, una vergüenza. Al Estado y a los políticos no les conviene sacar a la luz esta historia. De lo contrario, los potenciales usuarios de los 'vientres de alquiler' tacharán Ucrania de sus listas porque aquí no hay una ley que los ampare. Y la maternidad subrogada es un negocio que trae pingües ganancias y genera empleos.

SURROGACY.RU: Debido a su permisiva legislación, Ucrania se ve como un 'paraíso reproductivo'. Para usted y su pareja este 'paraíso' se volvió una pesadilla. ¿Cuál es su opinión sobre el sistema jurídico ucraniano?

Es una espada de doble filo. El sistema judicial es sumamente antidemocrático. Aunque tengas toda la razón del mundo, sólo podrás conseguir algo si tienes dinero. De lo contrario, nadie te hará caso. No están garantizados los derechos humanos básicos. La situación de los derechos de niños es aún peor. Desde enero pasado vengo insistiendo en una prueba de ADN pero ningún juez ha tenido valentía para autorizarla. No hay justicia, las leyes no son respetadas. Los órganos legislativos reaccionan con lentitud o no reaccionan en absoluto cuando se trata de ciudadanos extranjeros. Tengo la impresión de que en Ucrania se aplican dobles raseros. No puedo entender cómo puede ser tan indiferente una persona que ha estudiado Derecho y trabaja en el sistema judicial, puesto que la víctima de esta situación es una niña inocente e indefensa. Si yo fuera abogada o juez, no podría dormirme sabiendo que hago daño a un bebé. Pero soy italiana y no ucraniana.

SURROGACY.RU: ¿Que aconsejaría usted a quienes desean recurrir a la gestación por sustitución en Ucrania?

Han de sopesar los pros y los contras y buscar otro país. Ucrania no está lista para hacer negocios con los extranjeros: aquí hay una desmesurada corrupción y avidez por el dinero. Por esta razón la gente se ve obligada a engañar y perjudicar a los demás. Por otro lado, en el negocio de 'vientres de alquiler' están implicadas muchas personas poco calificadas que desconocen las leyes y los procedimientos que sirven para proteger a los extranjeros. Tal como está ahora, la maternidad subrogada en Ucrania no infunde confianza. No obstante, a aquellos que siguen optando por Ucrania les aconsejaría buscar un centro de reproducción que cuente con abogados capacitados y confiables. Ahora lastimo no haberlo hecho en su momento.

SURROGACY.RU: Señora Rossi, le agradezco esta conversación.

Soy yo quien debe agradecerle. Llevo casi un año intentando recuperar a mi hija pero la situación sigue sin cambiar. No puedo dejarla en Ucrania, no me lo perdonaré nunca. Lo he sacrificado todo por mi hija, mi vida está rota. Voy a luchar hasta el último aliento para recuperarla. Yo también tengo derecho a ser feliz.

Hay varias razones que me han inducido a hacer pública esta delicada historia. En primer lugar, espero que las parejas que quieren ir a Ucrania estén más informadas y no caigan en manos de estafadores. Que entiendan lo importante que es contar con un abogado que les asesore desde el comienzo mismo del programa de procreación. Espero que no sólo estén movidas por los intereses económicos, sino también por las consideraciones sobre su bienestar físico, psíquico y mental. En segundo lugar, me gustaría que los legisladores ucranianos revisaran las leyes en materia de 'vientres de alquiler'. Si no son capaces de proteger tanto al niño como a sus padres, es mejor que se busquen otro trabajo. Si no pueden forzar a sus conciudadanos a respetar el Código de Familia (artículo 123), deben suspender la gestación subrogada para los extranjeros hasta que se les garantice que nadie les extorsionará dinero ni secuestrará a su bebé. Creo que es necesario que la pareja comitente y la madre de alquiler firmen un contrato para evitar una posible decepción en el futuro.

Noticias